Media Maraton en el Polo Sur

Cubierto de hielo a la llegada.

Mira el video aqui:video

El pasado día 30 de junio fue un tanto especial. Fue el 30 de Junio más caluroso desde que se tienen registros (-41.3C) pero también el más ventoso. En esas condiciones me decidí a correr una media maratón alrededor de la base, no tanto por las condiciones, sino porque era el último sábado de este ciclo con luna que no tenía guardia. Había medido una vuelta de 400m alrededor de la base, así que tenia que dar 52 vueltas. Para completar los metros extra decidí comenzar y terminar en la marca del Polo Sur geográfico. Grabé un par de videos al principio y al final para que veáis toda la ropa que llevaba encima (algo más de 7kg contando con la radio). Grabar fuera, con la escasa luz que hay es complicado. Teníamos ya luna, pero no estaba llena e iluminaba poco. Además, la ropa deja poco espacio para ver, así que muchos ratos simplemente corría con los ojos cerrados. Es una sensación curiosa, y a ratos, sobre todo al final, cuando el ritmo era muy bajo, tenia la sensación de que era la nieve la que se movía debajo de mí y yo estaba quieto en el mismo punto. Esperaba que al correr alrededor de la base el piso estuviese compactado y me permitiese llevar un ritmo decente, como para terminar en unas 3h. Ese era un tiempo que pensaba podía afrontar sin comer ni beber, ya que con toda esa ropa, es complicado el avituallarse. Así que tomé un desayuno abundante y me preparé. Pero el piso, salvo en la parte en que iba justo debajo de la estación, en la base del talud, era nieve blanda, así que no era posible correr mucho.

Los pies aguantaron calientes todo el rato.

La mayor duda que tenia era si podía mantenerme caliente todo ese tiempo, pero a mitad de recorrido ya vi que la cosa podía ir bien. La falta de energía se notaba, y poco a poco el ritmo fue decayendo. Sabia que seguramente me iría por encima de las 3h, pero no podía mirar el reloj. Así que cuando acabé, y finalmente eché un vistazo, me quedé bastante sorprendido. Marcaba 4h18’, que descontando el tiempo que tardé en guardármelo al principio, y mirarlo al final dan más o menos unas 4h15’ netas. Ese es el tiempo para la que casi con toda seguridad es la primera media maratón invernal que se corre aquí en el Polo. No es gran cosa, pero el objetivo era simplemente acabar. Se me pasó relativamente rápido, aunque la última parte se hizo dura. Correr al lado del talud fue realmente impresionante, ha crecido mucho en estos meses y resulta espectacular, recortándose con la luz de la luna de fondo. Durante ese tiempo, casi no piensas nada, vas concentrado en no perder la cuenta de las vueltas, a veces se te mete una canción en la cabeza y la vas tatareando todo el rato. Me había dado algo de pereza salir, pero pensaba que 3h iban a pasar rápido y que si me quedaba en la cama luego me iba a arrepentir. Desde luego, si hubiese pensado que iban a ser casi 4h30’ no hubiese salido. Una vez pasados los 2/3, aunque iba fatal, sabía que tenía que acabar, aunque solo fuera por no “tener” que intentarlo de nuevo.
Muchas veces me pregunto el sentido de estas cosas. Y cada vez le veo menos, pero lo sigo haciendo. No me gusta sufrir por sufrir, y haciendo estas cosas se sufre. Pero supongo que una vez que se te mete en la cabeza intentar una cosa de estas es difícil no intentarlo. Seguro que mis amigos del mundo de la montaña entienden ese impulso. Es algo que se hace a titulo personal, simplemente porque te apetece, no hay mas motivo. Aunque en este caso particular, había una motivación especial. Pocas veces los ‘aficionados’ a la aventura tenemos ocasión de hacer algo que no sabes si se puede hacer, porque nadie lo ha hecho antes. Y esa incertidumbre es interesante, vas por ‘terreno’ desconocido. Naturalmente, es un reto de ‘aficionado’, la seguridad de la base estaba siempre a 2 minutos. Pero el reto en sí era quizá lo de menos. Para mi lo importante era simplemente hacer algo que me apetecía hacer.

Tras casi 4h30' corriendo en la noche polar.

Cuento esto porque en general transmitimos a nuestros hijos la necesidad de esforzarse para conseguir cosas, pero no se si ponemos suficiente énfasis en disfrutar también haciéndolo. Tal vez no es muy popular cuestionar la cultura del esfuerzo, ahora que parece que nuestros jóvenes tienden a lo contrario. Pero esforzarse para conseguir algo, tiene un riesgo, y es que puede hacernos pensar que el esfuerzo nos hace merecedores de ese algo. Lamentablemente, la sociedad no funciona así, no siempre saca mejores notas el que más estudia, ni gana más el que más trabaja. Si esperamos que la vida nos premie por nuestro esfuerzo, podemos terminar un tanto frustrados. Yo creo que lo importante es hacer algo que nos guste y apasione (y enseñar a nuestros hijos a apasionarse por las cosas). Es más fácil hacer bien algo que nos gusta, y además es mucho más fácil esforzarse en ese caso. Porque esforzarse, naturalmente, hay que esforzarse, y a veces mucho, pero creo que el esfuerzo surge de manera natural cuando uno desarrolla el gusto por hacer las cosas bien. Disfrutando de lo que haces, es mas fácil también encajar los golpes duros y las frustraciones, que también las hay.

En fin, que si la experiencia de vivir aquí en el Polo Sur, y estas pequeñas ‘hazañas’ de correr por aquí tienen que servir de ejemplo o motivación de algo, prefiero que sea de lo que podemos conseguir con ilusión, más que de lo que podemos conseguir con esfuerzo (aunque el esfuerzo vaya implícito). Porque si de niño me dicen la cantidad de horas que iba a pasar estudiando, o entrenando antes de venir al Polo Sur, seguramente me hubiera deprimido bastante. Bueno, y si eres aficionado a correr y este invierno te acuerdas de que hay gente que corre en el Polo Sur, y eso te ayuda a vencer la pereza aunque sea solo un día, también habrá merecido la pena la paliza del otro día.

Primera media maraton invernal en el Polo Sur, cuestion de abrigarse bien.

Mira el video aqui:
video

COMMENTS (11)
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MI mas sincera FELICITACIÓN,por lo que haces y la voluntad que tienes,sé que eres un atleta y te propones cada vez metas mas dificiles,”no seran todos tus compañeros lo mismo” si no es para volverse loco,es broma, y tu sabes lo que haces,estoy seguro,un abrazo muy fuerte que da calor,,,

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    gracias Angel, un saludo.

Yo en primer lugar te felicito, Carlos, pero a continuación te expreso que esto del esfuerzo personal…y esperar compensaciones, la verdad es que una nunca debiera esperar una compensación comparándose con otros!!
Me parece que tú te has esforzado en muchas cosas en tu vida, pero por propia satisfacción, porque así, cada vez que logras una meta, es un deseo cumplido, es sentirte complacido contigo mismo, y es lo que sentimos todos cuando estudiamos y nos va bien porque logramos aprender, no para obtener un “merecido premio y ganarle a los demás”, sino obtener una tremenda satisfacción por haber hecho las cosas bien.
Claro…ese viento que había durante tu maratón…nos llegó a nosotros con fuerza….hemos tenido “fríos polares”, lluvias con viento….pleno invierno….
Nuevamente te felicito, y sigue aprovechando esta larga noche invernal, tan desconocida para el común de la gente.
Besos.

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    hola gabriela, mas o menos es lo que queria expresar, que es mas facil sentirse satisfecho cuando uno se esfuerza simplemente como resultado de hacer algo que le gusta, que cuando se hace esperando una compensacion.
    un saludo! y animo con ese invierno, ya le queda menos.
    Ciao!

¡¡Carlos!! Con toda esa ropa que has tenido que llevar, con el piso de nieve blanda, con el viento, de noche, en solitario, un circuito que consistía en dar 52 vueltas idénticas… no se me ocurre una prueba más dura física y mentalmente. Ya aluciné con tus dos maratones del verano, pero esta media maratón como tú bien dices es muuuucho más exigente.
Está claro que si alguien puede cazar un neutrino, un bosson de highs o un unicornio… ése eres tú. ¡¡¡ Enhorabuena campeón !!!

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    a la velocidad que iba el otro dia hubiera tenido problemas incluso para cazar una tortuga je,je 🙂
    un abrazo!

Impresionante tu hazaña Carlos. Yo corro Medias, en condiciones normales, y me hago cargo de la dureza de la tuya: la soledad, el frío, el recorrido siempre igual, la ausencia de bebida y comida, etc.
Tiene un gran mérito. Admiro y comparto tu cultura del esfuerzo. Saludos desde Garrapinillos

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    un saludo J.Vicente!

Ya sabes que hace poco que te leo.
Hoy le ha tocado el turno a esta entrada incluido el video.
Me ha gustado todo, principalmente las maneras que tienes de explicar las cosas delante de la cámara… Esa calma, paciencia y actitud general ante el reto, delatan tu amor por las cosas que haces, tu convicción de que las cosas deben llevarse a cabo cuando algo lo pide desde nuestro interior, independientemente de que tengan sentido o sean necesarias para obtener algún resultado palpable.
Ojalá cuando que cuando regreses a España se te ocurra alguna osadía que podamos compartir.
No sé por qué no llevabas gafas.
¿Sufren los ojos a -42?
¿Sudaste mucho y expulsaste bien toda la humedad a través de la multicapa?
Un abrazo.

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    suso, un placer tenerte por aqui. Las gafas se empañan enseguida, solo las he llevado en verano. Si no te da el viento de cara, los ojos aguantan incluso a -70C.
    Sudar se suda poco, aunque cuando te quitas el cortavientos, tienes algo de escarcha dentro. Pero con la ropa que llevaba, la sensacion era de confort.
    un saludo!

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yo ahora no puedo ni con 15km. en condiciones normalisimas

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