Cierre de Estacion

El cierre de la base, con la despedida del último avión, es uno de los momentos clave del año. Marca el inicio del periodo de aislamiento, pero también anticipa los momentos más espectaculares, el crepúsculo, la noche polar, las auroras. Fue un momento especial, aunque quizá diferente a como lo había imaginado. Tal como me he estado emocionando desde que llegué aquí, tenía casi por seguro que iba a soltar alguna lagrimilla. Pero no.

Enero fue un mes trepidante, centenario de Scott, maratón de McMurdo, fallo masivo de IceCube estando solo. De repente me planté en la primera semana de Febrero sin darme cuenta y entonces empezó a ser patente que se acercaba el momento clave. Así que el día que me emocioné fue el lunes anterior al cierre, en que partieron muchos compañeros del verano y se notó de golpe una calma desconocida en la base. Ese día me entró un poco de melancolía al ser consciente de que se había escapado el verano sin darme cuenta. En los dos días que pasaron hasta el último avión, tuve tiempo de asimilar un poco todo lo que estaba pasando. Así que al llegar la despedida, aunque fue un momento intenso, y triste por ver también a la gente muy emocionada, no sentí nada mas allá de lo que había sentido en los vuelos precedentes. Esperaba haber sentido algo de miedo, angustia, e incluso recrearme en ello de forma un poco morbosa. He descubierto que parte de la gracia de venir aquí es que he tenido que superar unos cuantos miedos. Aunque cueste creerlo a quien no me conozca, soy bastante hipocondriaco y delicado. Pocos saben, por ejemplo que uno de mis miedos (hasta el punto de plantearme si continuar con el proceso de selección) eran las pruebas medicas. Me aterran las inyecciones, pero con tantas como me pusieron, lo tengo medio superado. También me asustan las situaciones de riesgo, así que pasar a formar parte del equipo antincendios fue todo un reto del que me siento muy orgulloso. Pero el miedo al aislamiento no ha hecho falta superarlo, porque no se ha producido. Quizá es difícil sentir miedo cuando tienes un grupo humano tan excepcional al lado. Además, al llegar aquí descubres que a pesar de ser un lugar extremo, no es tan duro como te lo habías imaginado, o tal vez es que tenemos capacidad para adaptarnos a cualquier cosa. En cualquier caso, las condiciones en la base son bastante confortables y a pesar de las alarmas, hay una gran sensación de seguridad. También he aprendido con los años a no echar de menos lo que no tengo. La felicidad es un estado mental y depende mucho menos de lo que creemos del exterior. Por eso no me da miedo pasarme 8 meses aislado en este sitio, sé que voy a saber disfrutar de lo que tiene para ofrecerme, a pesar de que hay muchas cosas que potencialmente podría echar de menos. Lo único que realmente me preocupó el día del último avión fue el frío. Por primera vez teníamos sensaciones térmicas de unos -60C y notabas que la cara y las manos se te podían congelar en minutos. Las sensaciones térmicas pueden llegar a los -100C, así que el riesgo de congelación es muy real, y estoy concienciado de que hay que tomárselo en serio, pero inquieta. Con el frio que hizo, pude tomar algún video, pero cuando llegó el momento clave, mis manos estaban ateridas, y las baterías de la cámara se agotaron. He podido rescatar alguna foto de gente que estuvo conmigo. Os pongo alguna que me ha cedido Sven. Es tradición que el ultimo avión haga una pasada después de despegar a modo de despedida. Y fue auténticamente espectacular. Parecía que iba a volver a aterrizar, pasó a escasos metros del suelo y todavía agitó las alas para decir adiós!

Otra de las tradiciones del cierre de estación es proyectar “La Cosa”, esa película en que unos científicos descubren un alien en una base en la Antártida y básicamente, la ‘lía parda’. Este año, como se había estrenado la ‘pre-cuela’ de la original, vimos las dos. Para ello, se suele acondicionar la cancha con un proyector y llevamos allí sillones y sofás y la maquina de palomitas. Un plan muy acogedor. Recogiendo todo después de las pelis me aplastaron el meñique contra la pared. Iba con Robert, uno de los veteranos, fue el primer ser humano en pasar 6 inviernos aquí y ahora va a por su octavo (aunque hay dos personas más que van a por su noveno!). Un tío muy majo, que se sintió tan culpable que me ha estado regalando gominolas desde entonces. Yo, para tomarle el pelo le echo un poco de cuento. Bueno, no es que sea lo ideal aplastarse un dedo para crear lazos de amistad, pero el caso es que ha contribuido a ello.

Hay otras tareas propias de cierre de estación. Una es el traslado a las habitaciones de invierno. Yo termine de trasladarme el martes. También hay que meter en la base las últimas provisiones. Se retira la manguera de combustible para los aviones y las banderas de la pista de aterrizaje. Se crean las listas de tareas a repartirse. Aquí a la limpieza del hogar lo llaman ‘house mouse’; me hace mucha gracia. Y aunque es una tarea que se realiza a diario, estos días he aprovechado para ir a ver soltar un globo sonda. También hay tareas propias de IceCube. Tenemos pendiente marcar el camino hasta el ICL con banderas, que es la forma de orientarse en el invierno si la visibilidad es escasa. Y el domingo hemos pasado toda la tarde midiendo los espesores de nieve sobre los 170 tanques que hay encima de cada uno de los agujeros que forman el telescopio. Nos ha llevado unas 4 horas y he acabado helado a pesar de que las sensaciones térmicas eran de unos -45C. Este trabajo, con las sensaciones del otro día hubiese sido bastante peligroso. A pesar de que ha sido duro, ha sido también uno de los días más bonitos aquí. Hemos podido ver la base desde ángulos muy variados y teníamos un halo y resplandores espectaculares que daban al paisaje un aspecto totalmente mágico. Son estas cosas las que te hacen sentir un auténtico privilegiado por estar aquí.

Hay que aprovechar estas últimas semanas de luz y temperaturas medio-soportables para dejar todo listo para el invierno. Creo que tengo ganas de que llegue. A parte de que va a ser espectacular, creo que necesito que esto se calme un poco. Pero creo que no sorprenderá a nadie si digo que han sido posiblemente los meses más espectaculares de mi vida. Ha sido un cúmulo de experiencias, sensaciones, emociones, de conocer gente, de conocerme a mi mismo, de sufrir, de reír, de llorar. Emociones que en muchas ocasiones han superado lo que soy capaz de asimilar. Me sigue costando hacerme a la idea de estar aquí, de ser yo quien esta viviendo esto. A veces es como si estuviese viendo una película en Super-3D. También me cuesta ser consciente de la repercusión que esta teniendo. Me divierte leer algunos comentarios y ver cómo se ve desde fuera. En el fondo yo mismo me siento un espectador de todo lo que me está pasando. Pero tengo que reconocer que emociona y sobrecoge el apoyo de tanta gente desconocida, y no menos, de la gente conocida, y el hecho de que gracias a esta experiencia haya podido recuperar el contacto con gente de la que hacía años no sabía nada. Resulta paradójico, pero en el lugar más remoto e inhóspito del planeta, me siento totalmente arropado. Sólo hay una cosa que echo de menos, y es que aunque se sienten vuestros abrazos virtuales, no hay nada como uno de verdad.

COMMENTS (6)

Me encantó la descripción que haces de esos momentos en que se inicia la soledad, cuando ya todo el mundo parte…y literalmente “se oye” el silencio. Esas formas de la nieve, son los “sastrugis”?
Tienes razón al decir que las imágenes son sobrecogedoras…Es una belleza desconocida y se siente feo ir a ensuciarla…
¿Y cómo es eso del traslado hacia otras habitaciones, las de invierno?¿es como para desconectar una zona y bajar el gasto en calefacción?
Las fotos están bonitas, tendrás mucho para recordar cuando las vuelvas a ver unos años más…
Oye, ¿y qué pasó con los neutrinos? Leí por ahí algo, pero estaba muy poco claro, así que es mejor no aventurar comentario…jeje, porque fue en un diario, y no sé si el periodista entendió de qué estaba escribiendo…
A ver si nos sigues contando sobre lo que sucede en la Base, y sobre tu trabajo, para entender de primera mano!!!

Besos, que estés bien, un abrazo virtual para tí.
Gabriela.

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    lo de las habitaciones si, es porque son mas espaciosas y porque se dejan de calentar las otras (se aprovecha a mantener comida y bebida fresca alli).
    Besos!

Supongo que sabes del incendio que hubo en la base antártica brasileña “Comandante Ferraz”, de la Isla Rey Jorge, desde donde fueron evacuados más de 40 brasileños, y dos compatriotas tuyos hacia Punta Arenas…Hasta ahora se presume de dos personas fallecidas, y me parece que irán a recorrer la base siniestrada para buscar los cuerpos, pero no han dicho nacionalidades ni nombres.
Ese es uno de los grandes peligros al estar tan aislados, ¿verdad? Y por eso, todo cuidado es poco.
Que estés bien.

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    si, vaya desgracia.
    ciao

    Responder

    gracias gabriela, me ha gustado el articulo.

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