El viaje

Tras dos dias de viaje desde Zaragoza, y tras pasar por Madrid, Dubai, Bangkok y Sydney, llegamos a Christchurch (CHC) el viernes 28Oct por la tarde. El sabado pudimos visitar la ciudad y comprobar la debastacion del terremoto que sufrio en febrero.

El domingo nos recogieron del hotel para ir al CDC (centro de distribucion de ropa). Al llegar hace ilusion ver las bolsas naranjas con tu nombre y todo preparado en ellas. Estuve probando todo y solo cambie un par de camisetas termicas interiores y cogi guantes extra, que eran opcionales. A cada uno nos dan una lista con las cosas que nos han puesto, y dependiendo del tipo de trabajo que vas a realizar la lista es diferente. Con todo encima, se nota bastante calor. En el equipo tengo dos pares de botas, que aunque son pesadas, resultan muy comodas.
Al dia siguiente baje a las 5h a recepcion, solo para comprobar que el vuelo se habia retrasado 24h. A media mañana me dijeron que me cambiaban de hotel. La jugada se repitio el martes. A las 4h30 me confirmaban un nuevo retraso de 24h, y de nuevo, cambio de hotel. Asi que cuando baje el miercoles a las 4h30 y me volvieron a decir que se retrasaba la cosa 4h pense que no ibamos a volar nunca. A las 8h30 nos recogieron para ir a la terminal del programa antartico donde esta el CDC. Habia cierto escepticismo, pero esta vez si parecia que iba en serio. Asi que nos vestimos con la ropa obligatoria, facturamos dos de los bultos y fuimos a desayunar al International Antarctic Center, que esta al lado y es una especie de museo antartico. Hay que conseguir meter todo el equipaje personal mas lo que nos dan alli entre las dos bolsas a facturar y la de mano. Las maletas que traia de España las pude dejar alli y las guardan hasta la vuelta. A las 10h20 reunion en la sala de espera, charla y video sobre seguridad, proteccion del entorno, etc. Finalmente pasamos el control de equipajes y un pequeño autobus nos acerco hasta el inmenso C-17 que nos iba a llevar hasta McMurdo.

El avion por dentro es enorme, y mucho mas espacioso que cualquier vuelo comercial (al menos en clase turista) asi que fue un vuelo comodo. A mitad de las 5h de vuelo vi gente mirando interesada por la ventana. Esperaba encontrar algun indicio de hielo, pero al asomarme todo lo que vi fue un inmenso mar helado, roto en pedazos, como un puzzle imposible, todo blanco. Al rato empezaron a aparecer montañas. Pero a diferencia de otras cadenas montañosas, me resulto imrpesionante ver como la nieve y el hielo rebosaban por todas partes, cubriendolo absolutamente todo. De pequeño, cada vez que caian algunos copos de nieve en el pueblo, nuestra obsesion era ver si cuajaba, pero en general, nuestras ilusiones se deshacian tan rapido como los copos al tocar el suelo. A veces soñaba con una nevada que cubriera las calles hasta los tejados. La Antartida es esa imagen hecha realidad, cuesta ver un solo trozo de roca desnudo.

Interior del C-17

Al llegar a McMurdo, poco tiempo para fotos, enseguida nos metieron en unos ‘autobuses’ especiales y nos llevaron a una sala donde nos dieron una nueva charla, y nos repartieron las habitaciones. Aqui se toman muy en serio minimizar el impacto de las bases cientificas en el entorno, asi que te hablan sobre reciclaje, vertidos, ahorro energetico y de agua, y el otro punto importante es la seguridad, que cosas puedes hacer y que no, etc. De alli pasamos a recoger las sabanas y fuimos a dejar las cosas a la habitacion. A Sven y a mi nos metieron en la habitacion de alguien que habia pasado el invierno alli y estaba pasando sus ultimos dias en ‘el hielo’. Acto seguido, a cenar. Me sentia, de hecho era, un novato recien llegado, asi que no te queda otra que seguir a la manada. El comedor es enorme. De hecho, McMurdo es la mayor estacion cientifica en la Antartida, y tiene mas de 1000 personas viviendo en verano, mas de la mitad es personal de apoyo. McMurdo es la base desde la que se vuela despues al Polo Sur, pero tambien a lo que se llaman campamentos de verano. No son estaciones permanents, sino campamentos que se establecen cada verano en distintos puntos del continente para investigaciones de todo tipo. Despues de cenar fuimos al edificio que hace de terminal y facturamos de nuevo dos de los bultos naranjas. En prevision de retrasos nos dijeron que cogiesemos lo que pudiesemos necesitar y lo pasasemos al equipaje de mano pues esos dos bultos ya no los ibamos a poder recuperar. Luego aproveche a conectarme un rato en la sala de ordenadores y despues a dormir. Tenia justo en la cabeza una salida de ventilacion, asi que no fue una noche muy agradable.
A las 7h fuimos a la terminal despues de desayunar, con total escepticismo, asi que fue una sorpresa comprobar que 5 minutos despues estabamos en el autobus que nos iba a llevar hasta el LC-130 para volar al polo. Este es un avion mas pequeño, equipado con esquis. Pero de nuevo, por dentro es mas comodo que los aviones comerciales, salvo por el ruido. Nos dan tapones de oidos, y practicamente no se habla durante el viaje. A la media hora pudimos levantarnos y disfrutar de las vistas. Las ventanas son reducidas y escasas, y estan muy solicitadas. Si el dia anterior fue impresionante, lo que pudimos ver en este viaje me parecio incluso mas alucinante. Era como esos postres en los que puedes poner toda la nata que quieras, resultaba una vision mas de fantasia que real. Ha sido sin duda uno de los viajes que mas he disfrutado en toda mi vida. Las 3h se pasaron ‘volando’ (nunca mejor dicho :)).

autobus hacia el LC-130

embarcando el LC-130

Y llega el descenso. La verdad es que habia estado relativamente tranquilo a lo largo de todo este trance, incluso en los retrasos de CHC, pero ahi empece a notar cierta emocion y algo de nerviosismo. Nos esperaban unos -40C y sentia los pies frios ya antes de bajar, asi que tenia miedo de salir y sentir tanto frio que llegase a dudar de la idea de pasar un año entero alli. Nos habiamos abrigado con todo, y el golpe no fue muy fuerte, pero verte rodeado de esa inmensidad blanca, sentir que era real, que finalmente estabas alli, me emociono, y los escasos metros que nos separaban de la gente que venia a recibirnos por debajo del pasamontannas, creo que iba llorando. Jens y Freija habian salido a recibirnos, nos abrazamos, abrace a Sven, y fuimos hacia la estacion. En fotos me habia parecido incluso fea, pero desde alli me parecio majestuosa, y preciosa.

Una vez dentro, una vez mas, charla orientativa, con contenido similar, pero haciendo muchisimo hincapie en beber agua en todo momento para evitar el efecto de la altitud y en no hacer absolutamente ningun esfuerzo los primeros dias. Tambien, para evitar contagios, nos instaron a lavarnos las manos a todas horas. Una de las cosas que mas te emociona es que la gente te conoce. Te presentan a gente que te dice ‘ah, tu eres Carlos!’ y luego te saluda por tu nombre, lo cual resulta muy embarazoso, porque yo soy incapaz de retener el suyo.
Despues a mi habitacion, la que voy a ocupar durante el verano. Es bastante estrecha, pero hay sitio de sobra para todo mi equipaje. La mesa desde la que escribo es quiza demasiado pequeña, asi que no me quedara mas remedio que ser un poco ordenado. Poco a poco la ire personalizando con fotos y recuerdos que he traido de España. Y luego nuestra primera comida en el restaurante, con la marca del polo sur a escasos metros enfrente de la ventana! Era incredible estar alli. Por la tarde, dia libre, yo me sume con otro colega a una visita improvisada de la estacion. Hay mucho por ver y por contar, asi que se quedara para mas adelante, pero la impression general es de que va a resultar muy agradable vivir aqui.

Tambien aproveche para presentarme al medico y tomarme la saturacion de oxigeno y pesarme. En mi primer dia en el Polo tenia 89-90% de saturacion de oxigeno y pesaba unos 64kg, despues de comer. Tengo curiosidad por ver la evolucion a lo largo de los dias. Fisicamente me encuentro genial, lo peor ha sido la sequedad, termine el dia con los ojos completamente rojos y la piel muy seca. La humedad relativa aqui dentro es incluso menor que en el desierto. Puse una pequeña estacion meteorologica en la habitacion y aunque la temperatura es muy confortable (por encima de 20C y se puede regular), la humedad ni siquiera la marca, porque esta por debajo del minimo que detecta.
En fin, este ha sido el pequeño gran periplo desde Zaragoza hasta el Polo Sur. Ahora comienza el dia a dia en la estacion, y no se todavia como va a ser. Al llegar eramos 138 aqui, pero se esperan nuevos aviones, mas gente, y mas actividad. La cobertura satellite coincide ahora por la tarde de aqui, que es la madrugada en Europa. Intentare actualizar todo lo que pueda, pero las entradas largas llegaran seguramente poco a poco.

Un saludo desde el Polo Sur!

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